"No es un pájaro, no es un avión...", coincidieron todos los ilusionados y esperanzados
aficionados que asistieron a la presentación de Carlos Alberto Juárez como jugador del Murcia. Bien podrían haber añadido "...y parece que tampoco el goleador que nos mantendrá en Primera" cuando observaron que llegó con 104 kilos, demasiados incluso para alguien que superaba el
metro noventa. Al contrario de lo que puede parecer observando la imagen que acompaña estas líneas, Juárez no volaba. Esto resulta lógico porque no venía de Kriptón, pero es que hasta trotar le costaba.