- Una persona pasea con un pato.
- Otra le pregunta: ¿Qué haces con ese cerdo?
- Y contesta: No es un cerdo, es un pato.
- No, si se lo preguntaba al pato...
Pónganse en situación, mítica sección de Don Balón ("75 preguntas con respuesta") y la no menos mítica pregunta que nunca fallaba: Cuéntenos un chiste (curiosamente la única de las 75 preguntas que no es una pregunta). Pues bien, el chiste con el que comienza el presente post es el que nuestro protagonista contó en su entrevista. Cómo anécdota, y ya que hablamos de los chistes de “75 preguntas con respuesta” contaré el único chiste de esa sección del que me he acordado tras muchos años siendo lector habitual (y empedernido) de Don Balón, lo cuenta Juanjo Valencia:
- Entra un señor en una pajarería y pregunta:
- ¿Es cara esta cacatúa?
- Lo siento, aquí no hablamos euskera...
Bueno, y creo que ya toca entrar en materia. Thomas Christiansen Tarín nació en Copenhague el 11 de marzo de 1973. Hijo de un danés y una española, comenzó a darle patadas a la pelota antes de su décimo cumpleaños en las filas del Avedøre IF. Después de destacar con 15 años en el Brøndby IF le llegó la oportunidad de hacer una prueba con el Real Madrid; la prueba se saldó con un resultado positivo, sin embargo la juventud del jugador y la oposición de sus padres a que abandonase tan joven Dinamarca hicieron que no se materializase el pase del delantero a las categorías inferiores del equipo blanco. Posteriormente jugó en el Hvidovre IF y el B93, continuó su progresión y en 1991 Tony Bruins Slot recomendó su fichaje al Barcelona; el delantero hispano-danés acabó incorporándose al filial azulgrana con 18 años de edad.
Christiansen permaneció bajo la disciplina del Barcelona hasta la temporada 95/96 siendo sus mejores temporadas en el filial la 92/93 y la 95/96. En esos años también estuvo cedido en distintos equipos de la Primera División, en concreto en el Sporting, el Osasuna y el Racing de Santander. La cesión más productiva fue la del Sporting en la temporada 92/93. Tras comenzar la temporada a gran nivel en el filial del Barça, el delantero fue cedido al final de la misma al equipo asturiano, entonces entrenado por el holandés Bert Jacobs. En su estancia en Gijón disputó 10 partidos y consiguió 4 goles. Según cuentan en YoJuguéEnElSporting el equipo rojiblanco estuvo muy interesado en prorrogar la cesión una temporada más, sin embargo Cruyff frenó la operación al estar bastante disgustado con el cese del entrenador holandés Bert Jacobs.
Las dos cesiones que vinieron después de la del Sporting no resultaron productivas y Christiansen retornó al Barça B en la temporada 95/96 después de que Quique Costas convenciese a Johan Cruyff de que había que darle otra oportunidad al jugador. Su comienzo en el filial fue esperanzador y consiguió 8 goles antes de que el Real Oviedo le ofreciese la posibilidad de retornar a Primera. En los años que perteneció al Barça no llegó a jugar con el primer equipo en Liga; sin embargo si que llegó a debutar en competición oficial, en concreto en el partido de ida de la Supercopa de Europa que enfrentó en 1992 al Barcelona y al Werder Bremen. Christiansen entró en el campo en el minuto 83 sustituyendo al goleador azulgrana del partido, Julio Salinas. El partido finalizó 1-1 y la Supercopa sería ganada por el equipo barcelonés gracias a la victoria en el partido de vuelta. Lamentablemente, Christiansen no disputó el partido de vuelta con lo que no pudo mararse del curioso dorsal de Gundelach.
Christiansen permaneció bajo la disciplina del Barcelona hasta la temporada 95/96 siendo sus mejores temporadas en el filial la 92/93 y la 95/96. En esos años también estuvo cedido en distintos equipos de la Primera División, en concreto en el Sporting, el Osasuna y el Racing de Santander. La cesión más productiva fue la del Sporting en la temporada 92/93. Tras comenzar la temporada a gran nivel en el filial del Barça, el delantero fue cedido al final de la misma al equipo asturiano, entonces entrenado por el holandés Bert Jacobs. En su estancia en Gijón disputó 10 partidos y consiguió 4 goles. Según cuentan en YoJuguéEnElSporting el equipo rojiblanco estuvo muy interesado en prorrogar la cesión una temporada más, sin embargo Cruyff frenó la operación al estar bastante disgustado con el cese del entrenador holandés Bert Jacobs.
Las dos cesiones que vinieron después de la del Sporting no resultaron productivas y Christiansen retornó al Barça B en la temporada 95/96 después de que Quique Costas convenciese a Johan Cruyff de que había que darle otra oportunidad al jugador. Su comienzo en el filial fue esperanzador y consiguió 8 goles antes de que el Real Oviedo le ofreciese la posibilidad de retornar a Primera. En los años que perteneció al Barça no llegó a jugar con el primer equipo en Liga; sin embargo si que llegó a debutar en competición oficial, en concreto en el partido de ida de la Supercopa de Europa que enfrentó en 1992 al Barcelona y al Werder Bremen. Christiansen entró en el campo en el minuto 83 sustituyendo al goleador azulgrana del partido, Julio Salinas. El partido finalizó 1-1 y la Supercopa sería ganada por el equipo barcelonés gracias a la victoria en el partido de vuelta. Lamentablemente, Christiansen no disputó el partido de vuelta con lo que no pudo mararse del curioso dorsal de Gundelach.
Estando en las filas del filial azulgrana le llegó la llamada del por entonces seleccionador español Javier Clemente (para convocarlo se entiende). Debutó con la selección absoluta en un partido amistoso contra México sustituyendo a Kiko y jugó su segundo y último partido con el combinado nacional en un partido de clasificación para el Mundial de 1994 en un partido que finalizó con la victoria por 5 goles a 0 de España. Christiansen se permitió el lujo de conseguir un golazo de tacón a pocos minutos del final de partido.
Su primera temporada en el Real Oviedo fue muy prometedora y llegó a anotar 5 goles en los 16 partidos que disputó, comenzando a parecerse al jugador que había destacado en Gijón. Sin embargo la siguiente campaña las cosas cambiaron y pasó a jugar solo los minutos de la basura, y no todos saben aprovechar bien esos minutos. Tras comenzar la temporada 97/98 aún en la capital del Principado, se acabó marchando a la categoría de plata para jugar en el Villarreal. En su primer año en el conjunto castellonense consiguió 5 goles, hito que no repitió en su segundo, ya en Primera. El siguiente equipo del hispano-danés fue el Terrassa de Segunda B. En el equipo egarense comenzó muy bien y recibió una oferta del Panionios griego. En el equipo ateniense coincidió con Juanjo Maqueda y con Milinko Pantic. De esa etapa no tiene muy buenos recuerdos, prueba de ello es que acabó abandonando el club ante las dificultades existentes para cobrar la ficha.
Después de la mala experiencia en Grecia, Christiansen retornó a Dinamarca para entrenarse con el Herfølge BK mientras resolvía en los tribunales los problemas que había tenido en el Panionios. Cuando todo se solucionó comenzó a jugar con el Herfølge BK y consiguió dos goles contra el Brondby, convenciendo de su fichaje a los ojeadores del Bochum alemán, que habían viajado a Dinamarca para ese partido. Llegó al Bochum mediada la temporada 00/01 pero no pudo evitar el descenso del equipo. Sin embargo en la siguiente temporada, jugó a gran nivel y consiguió 17 goles que ayudaron a los suyos a retornar a la máxima categoría. Pero lo mejor estaba aún por llegar y en el retorno a la Bundesliga el delantero hispano-danés se alzó con el título de máximo goleador de la categoría gracias a los 21 tantos que auparon además al equipo a una tranquila novena posición. En el Bochum coincidió con un ex-compañero de colegio de Dinamarca, el defensa Søren Holding. Era evidente pues que, después de no haber podido triunfar en España, Christiansen había por fin encontrado un fútbol en el que se encontraba cómodo y podía mostrar sus cualidades como delantero y goleador. En Alemania se le conocía con el apodo de Torero, un juego de palabras puesto que en alemán, gol se dice Tor.
Después la marcha de Fredi Bobic del Hannover 96, el equipo de la Baja Sajonia necesitaba encontrar un sustituto para su delantero centro; Christiansen fue el elegido para ocupar su plaza y abandonó el Bochum. En su primera campaña consiguió 9 tantos, pero las próximas dos fueron muy pobres, sobre todo por la multitud de lesiones que sufrió. En sus dos últimos años pudo solo marcar en 3 ocasiones y acabó retirándose en 2006. En ese momento contaba con ofertas de equipos de Alemania, Qatar, los Emiratos Árabes Unidos e incluso una de renovación (a la baja, eso sí) del Hannover.
Su primera temporada en el Real Oviedo fue muy prometedora y llegó a anotar 5 goles en los 16 partidos que disputó, comenzando a parecerse al jugador que había destacado en Gijón. Sin embargo la siguiente campaña las cosas cambiaron y pasó a jugar solo los minutos de la basura, y no todos saben aprovechar bien esos minutos. Tras comenzar la temporada 97/98 aún en la capital del Principado, se acabó marchando a la categoría de plata para jugar en el Villarreal. En su primer año en el conjunto castellonense consiguió 5 goles, hito que no repitió en su segundo, ya en Primera. El siguiente equipo del hispano-danés fue el Terrassa de Segunda B. En el equipo egarense comenzó muy bien y recibió una oferta del Panionios griego. En el equipo ateniense coincidió con Juanjo Maqueda y con Milinko Pantic. De esa etapa no tiene muy buenos recuerdos, prueba de ello es que acabó abandonando el club ante las dificultades existentes para cobrar la ficha.
Después de la mala experiencia en Grecia, Christiansen retornó a Dinamarca para entrenarse con el Herfølge BK mientras resolvía en los tribunales los problemas que había tenido en el Panionios. Cuando todo se solucionó comenzó a jugar con el Herfølge BK y consiguió dos goles contra el Brondby, convenciendo de su fichaje a los ojeadores del Bochum alemán, que habían viajado a Dinamarca para ese partido. Llegó al Bochum mediada la temporada 00/01 pero no pudo evitar el descenso del equipo. Sin embargo en la siguiente temporada, jugó a gran nivel y consiguió 17 goles que ayudaron a los suyos a retornar a la máxima categoría. Pero lo mejor estaba aún por llegar y en el retorno a la Bundesliga el delantero hispano-danés se alzó con el título de máximo goleador de la categoría gracias a los 21 tantos que auparon además al equipo a una tranquila novena posición. En el Bochum coincidió con un ex-compañero de colegio de Dinamarca, el defensa Søren Holding. Era evidente pues que, después de no haber podido triunfar en España, Christiansen había por fin encontrado un fútbol en el que se encontraba cómodo y podía mostrar sus cualidades como delantero y goleador. En Alemania se le conocía con el apodo de Torero, un juego de palabras puesto que en alemán, gol se dice Tor.
Después la marcha de Fredi Bobic del Hannover 96, el equipo de la Baja Sajonia necesitaba encontrar un sustituto para su delantero centro; Christiansen fue el elegido para ocupar su plaza y abandonó el Bochum. En su primera campaña consiguió 9 tantos, pero las próximas dos fueron muy pobres, sobre todo por la multitud de lesiones que sufrió. En sus dos últimos años pudo solo marcar en 3 ocasiones y acabó retirándose en 2006. En ese momento contaba con ofertas de equipos de Alemania, Qatar, los Emiratos Árabes Unidos e incluso una de renovación (a la baja, eso sí) del Hannover.































































































