10/2/17

César Prates


Cuenta Homero en la Odisea la leyenda de Ulises, que en su camino de regreso a Ítaca, para asaltar una fortificada Troya, ideó una de las más perfectas estrategias militares que se recuerdan: obsequiar a sus ciudadanos un inmenso caballo de madera en el que se escondían guerreros que una vez dentro de la ciudad saldrían del mismo para abrir las puertas a sus compañeros y así atacar y destruir todo lo que se les pusiera por delante. Gracias en parte al saber popular, a la literatura, a la película de Brad Pitt y al clásico capítulo de Los Simpsons en el que se recrean las grandes epopeyas de la historia, pueden intuir cómo acabó el asunto: ardió Troya (?)

José María Minguella, ese representante de jugadores que en algún momento aspiró a ocupar el cargo de presidente del Barcelona, asumió el arquetipo de héroe y justificó a Joseph Campbell repitiendo el mito cuando en 1996 ofreció al Real Madrid a César Prates, un joven lateral derecho del Internacional de Porto Alegre al que representaba y del que tras haber disputado dos encuentros con la canarinha se decía que estaba llamado a ser el Roberto Carlos de la bandera derecha. Nada más alejado de la realidad: de relevo de Cafú pasó a convertirse en el nuevo Claudémir Vitor y en uno de los mayores exponentes de la ineficiente política de fichajes de laterales brasileños del conjunto merengue.

César Prates había nacido el 8 de Febrero de 1975 en Aratiba, Brasil. Lateral o interior derecho, defendía lo mismo que acertaba en cada una de sus internadas en ataque: casi nada. Costó 175 millones de pesetas y llegó avalado por el mismísimo Fabio Capello. Como por aquel entonces no existían Wikipedia, TripAdvisor ni Tinder, lo primero que hizo al llegar a Madrid tal y como confesó en una Don Balón de la época fue preguntar por una "buena biblioteca" para "conocer la cultura y las costumbres de esta ciudad". En ese mismo reportaje de Don Balón se cuenta como tras ver una de las fotos del Real Madrid cinco veces consecutivas campeón de la Copa de Europa le comentaron que ése había sido un equipo grandioso en el que habían brillado Alfredo Di Stéfano, Ferenc Puskás y Francisco Gento, entre otros. Prates no se ruborizó al responder: "Sí, pero faltaba yo".

Faltaba, era cierto. Y siguió faltando: nunca consiguió debutar con el primer equipo. Panucci, Secretário, Míchel Salgado y Roberto Carlos fueron temporada tras temporada cerrándole las puertas de la titularidad. En la campaña de su debut, la 96/97, César Prates disputó 15 partidos con el Castilla que terminó descendiendo a Segunda B con un rendimiento que distó bastante del de un futbolista al que se le auguraba un futuro más que prometedor. Tinaia, Zeferino o Iarley a buen seguro le aleccionaron sobre lo que significaba ser uno de los tantos jugadores que nunca iban a poder triunfar en el Real Madrid.

Sin sitio en el conjunto merengue César Prates fue cedido a otros equipos hasta el final de su contrato en 2000: Vasco da Gama en la temporada 97/98, Coritiba en la 98/99 y Botafogo primero y Corinthians después en la 99/00. Desde entonces y hasta poner fin a su carrera como profesional en 2010, ya bastante alejado de la imagen de "Roberto Carlos de la diestra" o "nuevo Cafú" con la que Josep María Minguella se lo endosó al Real Madrid de Lorenzo Sanz, militó en el Sporting de Lisboa, Galatasaray, Figueirense, Botafogo, Livorno, Chievo Verona, Atlético Mineiro, Portuguesa, Joinville y Náutico. En la actualidad se desempeña como pastor de la Iglesia Evangélica en Brasil.


Referencias:
César Prates (Ficha en BDFútbol)
"Troya" (Ficha en IMDB)
Mundo Deportivo (Hemeroteca)
Don Balón (Hemeroteca)

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