04/02/10

José María Cela Ranilla

En los últimos años han aparecido numerosos análisis comparando el Barça actual con el de la época del Dream Team. El fantástico año 2009 realizado por los catalanes ha disipado cualquier nebulosa y ya nadie duda de que en la temporada pasada y lo que llevamos de esta, el rendimiento alcanzado por los blaugranas está al alcance de muy pocos equipos a lo largo de la historia. Pero tampoco es cuestión de menospreciar y olvidarnos de todo aquello que hicieron los pupilos de Johan Cruyff en la primera mitad de los 90, ensamblando un equipo sólido, eficaz, imaginativo y vistoso que encandiló a cualquier aficionado carente de fanatismos irracionales por otros colores. Pero al igual que este Barça contemporáneo tiene sus Hleb y sus Chygrynskiy, aquel Dream Team los tuvo también a sus Ekelund, sus Lucendo, sus Vucevic y sus José María Cela. ¿Quién? ¿Cela? ¿No se acuerdan? No problem. Ahora mismito se lo recordamos.

Nacido el 17 de diciembre de 1969 en Zamora capital, pronto fue reclutado por la escuela de fútbol del Real Valladolid para pasar a mediados de 1990 a formar parte del Real Madrid Castilla al lado de algunos ilustres como Esnáider o Nusa Ohen. Un año más tarde se marcharía a préstamo al Numancia para desligarse definitivamente del club merengue en 1992. Su siguiente destino, aún en calidad de jóven promesa, fue el Sporting de Gijón. El bueno de Cela no sólo tuvo el placer de ser dirigido por un hombre tan apuesto como Bert Jacobs, sino que además le cayó en gracia y los informes del preparador holandés no decían más que maravillas del atacante zamorano. La primera temporada en el Sporting disfrutó de muchos minutos y se sintió cómodo, lástima que la siguiente, con García Remón como técnico apenas disfrutase de 4 partidos.

La buena relación entre el mencionado Jacobs y Johan Cruyff propició en septiembre de 1994 que el Barça que maravillaba a medio mundo se hiciese con los derechos de este "yogurín" de casi 25 años prácticamente desconocido. Iba a convertirse en jugador de la primera plantilla a todos los efectos, aunque la idea era que se foguease unos meses en el filial culé para ponerse a tono tras la inactividad de la temporada anterior e irse incorporando poco a poco. Las sensaciones que dejaba en algunos partidos eran ciertamente positivas, con goles y buen juego, aunque en otros la apatía y la irregularidad eran las que predominaban. El tan ansiado salto al primer equipo jamás se produjo, con el consiguiente bajón anímico y futbolístico, que lejos de permitir mostrar sus indudables cualidades aún las difuminaban más.

Borrón y cuenta nueva. A la UE Lleida de la categoría de plata se marchó en verano de 1995 para recuperar toda la confianza perdida, aunque aquella juventud de la que se había alimentado hasta entonces ya no le servía como excusa. Logró participar en 22 encuentros durante aquella temporada antes de iniciar una segunda etapa en el Numancia de 2ªB el año siguiente con paupérrimas cifras de participación, aunque con el honor de haber compartido vestuarios con Chuchi Macón. Hundido en el anonimato balompédico, fue otra vez su viejo amigo Bert Bacobs quien sacó a Cela a flote ofreciéndole un contrato en el fútbol holandés vistiendo la camiseta amarilla del RKC Waalwijk. Dos años después, con apenas 30, abandonaría el fútbol profesional sin dejar rastro.

Actualización: A día de hoy imparte Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación en la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona, rompiendo (para bien) con los clásicos esquemas del ex-futbolista medio. De cualquier modo sigue matando el gusanillo del fútbol participando junto a sus alumnos en el todopoderoso Peda-Gogo's F.C. de la liga universitaria. Qué crack!
(gracias beticosalou)

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