18/12/09

Carlos Meléndez Latorre

Sabemos que el perfil de nuestros lectores lo engrosan principalmente veinteañeros cuya memoria, en el mejor de los casos, alcanza borrosamente el principio de los años 90. Pocos habrá que hayan vivido en carnes propias el rudo fútbol ochentero, así que vayan a buscar a su padre, hermano mayor o persona de confianza que haya disfrutado de primera mano esos años en plena consciencia. Coméntenle la clásica definición de nuestra sección "De Guante Blanco", aquello de el típico portero que se pasa el grueso de su carrera en el banquillo comiendo las migajas que se le caen al titular indiscutible de turno y pídanle un nombre que encaje en dichos parámetros. Tengan por seguro que la respuesta será Meléndez, Carlos Meléndez Latorre.

Este portero nació el 26 de enero de 1957 en Bilbao y su trayectoria deportiva estuvo íntimamente ligada a Javier Clemente desde sus inicios. Eran los albores de la década de los 80 y la plana de guardametas que obstruían su titularidad era realmente ilustre: al principio fue Peio Aguirreoa, luego Andoni Cedrún y más tarde Zubizarreta, incluso con el mítico Iríbar llegó a coincidir en su primer año, y no se crean que esta situación fue debida a la desconfianza que crea la juventud del portero en el entrenador de turno, ya que desde la temporada 79/80 que llegó a la primera plantilla hasta la 85/86 tan sólo llegó a disputar 6 partidos ligueros, así que la excusa de la edad no nos vale porque durante aquellos años le dio tiempo a pasar de joven inexperto a cuasi-veterano sin salir del banquillo.

Mencionábamos antes su vinculación con Clemente porque es como mínimo curioso que el entrenador que le condenó durante tantos años al banquillo en el Athletic Club se lo llevase consigo en verano del 86 al Espanyol para seguir oculto tras la oscura sombra(?) de Tommy N'Kono durante 6 años más. La intención a su llegada era según palabras de el rubio de Barakaldo "atarle los machos" al camerunés, pero una inoportuna hepatitis contraída en su visita a México para ver el Mundial de 1986 echó por tierra sus ilusiones e hipotecó gran parte de su primera temporada como perico. Eso sí, una vez sano las oportunidades fueron prácticamente nulas, poniendo así Clemente de manifiesto una vez más lo cabroncetes que pueden llegar a ser algunos mostachudos bajitos.

La afición y la prensa ya se tomaban la situación de Meléndez medio de cachondeo, y cada vez que tenía ocasión de disputar algún partido por lesión o sanción de N'Kono se convertía en el foco mediático y rara era la ocasión que no tenía que salir al paso con algún mensaje tranquilizador para los aficionados. No obstante se le recuerda como protagonista en dos momentos de trascendencia en la historia espanyolista, ya que se convirtió en el héroe de una eliminatoria de la Copa de la UEFA ante el Viktovice de la extinta Checoslovaquia, y sobre todo fue el responsable de parar en la tanda de penaltis que condujo al Espanyol de nuevo a primera división en 1990 tras un año en el pozo de la división de plata. En resumen, fueron 13 años de carrera hasta su retirada en verano de 1992, en los que disputó la friolera de 11 partidos en primera, 7 más en segunda, y varios más tanto en Copa como en torneos europeos. En la actualidad pertenece al cuadro técnico del Athletic de Bilbao, donde ha ejercido como entrenador de porteros y de "espía" de los rivales. Todavía mantiene su bigote.

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