02/06/09

C.D. Logroñés 96/97

Cierren los ojos por un instante e imagínense una cálida noche de agosto en una encantadora y apacible ciudad. Un grupo de exhuberantes mozas llamadas "Rioja Girls" realizando sorprendentes coreografías en minifalda con pompones rojiblancos, una explosión de ritmos tropicales a cargo de la orquesta "Orquídea Robinson" haciendo las delicias de grandes y pequeños, y una suave brisa acariciando la aterciopelada voz de Cañita Brava. ¿Es posible que sea el cielo? ¡No amigos! Es el estadio de Las Gaunas en la presentación del C.D. Logroñés 96/97 el 20 de agosto de 1996.

El responsable de semejante espectáculo no era otro que el presidente Emilio Ganuza, que quiso dar la bienvenida a la nueva temporada obsequiando a toda la afición rojiblanca con un partido frente al Atlético Celaya mexicano en el que jugaban Míchel y Butragueño, bien aderezado por las actuaciones antedichas (por un pelo no convenció a Rocío Jurado de que se uniera a la fiesta). Todo era poco para presentar en sociedad los nuevos fichajes del club, como el japonés Nobuyuki Zaizen, el uruguayo Rubén Sosa, el brasileño Kelly, el balcánico Ivan Adzic, el ex-madridista Morales, el veterano gurdameta Andoni Cedrún, y el regreso de un símbolo como Agustín El Tato Abadía, todos para reforzar un plantel en el que también estaban Aizkorreta, Voro, Canals, David Clotet, Jesús Dulce, Francisco Javier Castaño, Balliriain, Dejan Markovic, Jubera, Baltierra, Tejera, Manel Martínez, Xabier Jáuregui, Sotero López, Abizanda, Ricardo Cavas, Navarro & Estéfano (?), Iván Rocha, Jordi Bretón Matute, Mino, David Díez, Llona y José Manuel Santiesteban.

Muy poco hizo falta para que la fantasía y la ilusión se tornaran en decepción y hastío. Durante la temporada ni Lotina, Carlos Aimar, el interino Ignacio Martín Solanas o el mismísimo Líber Arispe Recalde lograron enderezar el rumbo de un equipo que recibía goleadas semana sí, semana también. El 8-0 en el Nou Camp fue la más abultada, pero no faltaron un 6-0 en San Mamés, un 5-1 frente al Betis y al Espanyol, un 4-0 en Balaídos y un 4-1 en Riazor... Al final sus 9 ganados, 6 empatados y 27 perdidos en un total de 42 partidos en los que marcó 33 goles y recibió 85, reportaron un total de 33 puntos que condenaron al C.D. Logroñés a terminar esa nefasta temporada como colista, con el consiguiente descenso de categoría del que ya nunca se llegó a recuperar. Por cierto, el partido de la presentación también lo perdieron.

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