26/03/09

El pinganillo de Raúl...y Luxemburgo

Mezcla rara de disparate y stravaganza, lo cierto es que a inicios de la temporada 05/06 Raúl mostraba su sentido de sacrificio y amor al Real Madrid soportando que Vanderlei Luxemburgo le utilizara como conejillo de indias colocándole un pinganillo en la oreja para facilitar la comunicación y transmisión de ideas táctico-mágicas en cada momento de juego. Raro raro raro, de eso no cabe dudas. Si ya de por sí el 7 blanco no es que estuviese en su mejor momento futbolístico, el hecho de estar agobiándole y atormentándole con órdenes e indicaciones no debía ayudarle en demasía. Al parecer, el entrenador brasileño, además de ser amante de la magia de las formas cuadradas en el centro del campo era también algo fetichista. Lo más probable es que de pequeño fuera uno de los tantos niños enamorados de series del estilo de "Mission Impossible", "The Saint", "SWAT" y mi favorita, "Get Smart" (el Super Agente 86).

Ojo, Luxemburgo ya tenía experiencia con el dichoso pinganillo. Resulta que ya lo había empleado en su etapa por el fútbol brasileño con Ricardinho (a quien por cierto intentó traer al Madrid). Como fuere, Raúl estrenó el aparato en cuestión nada más y nada menos que ante el combinado de la Major League Soccer que visitó el feudo madridista con motivo del tradicional Trofeo Santiago Bernabéu en Agosto de 2005, una pachanga que no hace mucho recordamos y que tuvo en la filmación de parte de "Goal 2" su hecho más destacado. Días después, en la primera jornada de Liga y después de haberse generado un gran debate sobre la legalidad de utilizar o no el pinganillo. No había temas más importantes de los que hablar, claro está. La FIFA era clara al respecto a raíz de la norma que prohibía (y prohibe) "llevar objetos que resultasen (y resulten) peligrosos para la integridad física de los jugadores".

Por entonces, ni la FEF ni la LFP se pronunciaron al respecto. Aún así, el Real Madrid decidió no usarlo en la que era la primera jornada liguera de la campaña 05/06. Envuelto en una gran polémica, la visita del cuadro merengue al Cádiz marcó la despedida del pinganillo del fútbol español. El propio Luxemburgo se había encargado de alimentar el debate teorizando sobre la posibilidad de usar no uno, sino dos pinganillos. La idea era que además de Raúl, uno de los defensas también lo llevase. Una atrocidad. Tras el encuentro, el espectacular debut de un joven atacante brasileño que en tan sólo 20 minutos se había ganado a base de sombreros y firuletes el ser considerado la nueva y mejorada versión de Ronaldinho (!) eclipsó por completo un invento tan desprolijo como absurdo que gracias a Dios nunca más volvería a utilizarse dentro de los terrenos de juego.

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