08/01/09

Pedro Riesco Herrera

Madrileño nacido el 25 de octubre de 1969, Pedro Riesco Herrera se mostró como un joven y habilidoso delantero durante su tierna juventud en clubes como el Getafe y sobre todo el Rayo Vallecano, con quien debutó en segunda división en septiembre de 1990 y con el que ascendería la temporada siguiente para convertirse en uno de los futbolistas más codiciados del momento gracias a su velocidad y su facilidad para el regate. En verano de 1993 el Deportivo de La Coruña se posicionó a la cabeza del nutrido grupo de equipos que le pretendían y desembolsó el equivalente en pesetas a 600.000 euros, una cifra nada desdeñable para la época, para incorporarlo a aquel Super Depor en ciernes de los Bebeto, Mauro Silva, Nando, Aldana, Fran y compañía.

Precisamente el pobre Pedro Riesco fue una de las víctimas del inesperado éxito de aquel equipo, pues la delantera estaba sobradamente nutrida por el propio Bebeto, Claudio Barragán o Manjarín. Sin sitio entre los titulares, los minutos que Arsenio Iglesias le dejaba disfrutar eran pocos y en situaciones excepcionales. Como el contrato con el club coruñés era largo, la vía para obtener esos ansiados minutos no era otra que buscar alguna cesión. La primera de ellas apunto estuvo de fraguarse con la SD Compostela, pero finalmente le llevó a jugar la temporada 94/95 en el Real Valladolid de Chuchi Macón, Manuel Carou o José Luís González, donde la fortuna no terminó de acompañarle. La segunda la encontró ya iniciada la 95/96 al lado de Eugeny Plotnikov en el Albacete y se saldó con 25 participaciones en liga, cuatro goles y un descenso de categoría.

Terminada la etapa manchega regresó a Riazor para pasarse un año en blanco, que si bien no pudo desarrollar sus virtudes como delantero seguro que aprovechó para estar al lado de su flamante (e irreconocible por entonces) novia y posteriormente afamada artista (?) Silvia Fominaya, que a buen seguro merecerá pronto un hueco entre nuestras queridas renaldinhas. Por fin rescindió el contrato con el Depor y fue libre para firmar por un par de temporadas con el Alavés, por entonces en segunda división, donde sí se sintió medianamente importante y gozó de una continuidad que en A Coruña se le había negado.

En la campaña 98/99 sería el CD Ourense quien se haríacon Pedro Riesco para completar junto a Awule Quaye una delantera que ni el más abyecto y retorcido de los usuarios del PC Fútbol osaría alinear. Su última etapa como futbolista la vivió en el Tarrassa, donde tras completar tres años en Segunda B fue capaz de ascender y jugar su última temporada como profesional en la categoría de plata antes de colgar las botas en 2003 aquejado de continuas lesiones. En la actualidad mata todavía el gusanillo del fútbol jugando con Los Desperdicios del MaTA-dor en la división de honor del fútbol-7 de Majadahonda.

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