28/12/08

El M*n* M*nt*y* y su jersey del camión 96/97

En alguna ocasión creo haberlo mencionado, junto al “Manteca” Martínez y Gabriel Batistuta, como uno de mis ídolos de mi infancia. Excéntrico como pocos, capaz de lo mejor y de lo peor en cuestión de minutos y tildado de mufa/gafe por los continuos descensos de sus equipos (en España Extremadura, Mérida y Tenerife en tan sólo 3 temporadas), yo por si acaso no voy a nombrarlo. Y espero que ustedes tampoco. Resulta inevitable hacer mención a su modo de vestirse dentro de los terrenos de juego. Fuera de ellos, el llevar los pantalones a la altura de las axilas al más puro estilo Steve Urkel así como alguna que otra aberración al sentido de la moda lo convierten en uno de los máximos exponentes del daño causado por lo hortera y berreta del vestir de una parte de la sociedad argentina de finales de los ochenta y principios de los noventa.

Es precisamente en los primeros años de los noventa, cuando ya consolidado como sucesor del Loco Gatti en el arco de Boca Juniors las actuaciones del innombrable no pasaban para nada desapercibidas, tanto por sus felinos reflejos, como por su espectacularidad y sobre todo, por su gran personalidad, atributos que pronto le encumbraron al estrellato y a la idolatría por parte de la afición xeneize. Paralelamente a este proceso, comenzó a resaltar por la vestimenta que elegía para jugar, digna stravaganza. Así, lo más reseñable de ella fue el jersey blanco con flecos en las mangas de todos los colores en el que se le veía caricaturizado conduciendo un camión que utilizaría a lo largo de varios años, teniendo incluso una versión amarilla del mismo.

Dicho conjunto fue utilizado en algunos partidos durante su primera campaña en el fútbol español, en el Extremadura. Si bien no era de la marca Kelme, que vestía a los de Almendralejo, y tampoco contenía al auspiciante, poco o nada importó como para que en ocasiones el M*n* con él se vistiera. En ocasiones alternó el pintoresco pantalón, mitad blanco con estrellitas amarillas y rombos rositas, mitad azul, con el jersey oficial de porteros del Extremadura de por entonces, de color verde y negro, haciendo de la combinación un tanto estrambótica, casi tanto como los goles que muchas veces encajaba. En el Tenerife, sin embargo, se contuvo (en el Mérida no tanto) y utilizó la equipación correspondiente.

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