02/07/08

Javi Prats García

Javier Prats García nació en Castellfort, Valencia, el 12 de Julio de 1976. Rústico y bregador, prácticamente podía jugar de todo. Desde su posición natural de interior podía, según requiriera la circunstancia, hacer las veces de lateral derecho, izquierdo e incluso de pivote. Eso sí, hubiera sido injusto pedirle construir juego o finalizar con éxito las ocasiones de su equipo en el área rival: lo suyo era la lucha, el sacrificio defensivo; de técnica, nada. Debutó como profesional enrolado en la 94/95 en las filas del Castellón, por entonces en Segunda B. Allí permaneció hasta el verano de 1996, cuando el dueño de su pase, el Valencia, decidió cederlo al Villarreal, de aquella un modesto equipo de la categoría de plata del fútbol español.

Eran otros tiempos, posiblemente la década de oro del renaldinhismo del fútbol español. Quizás por eso, Javi Prats fue uno de los nombres de aquel Villarreal que en la 97/98 hizo historia al lograr ascender a Primera. Junto a hombres de la talla de Walter Gaitán, César Laínez, Thomas Christiansen, Iordache o Imanol Barrenetxea, se dio el gustazo de saborear la liga de las estrellas disputando 70 minutos repartidos en 4 encuentros de la primera vuelta de la temporada 98/99. Las pocas oportunidades brindadas por el entrenador del conjunto castellonense, Francisco García Gómez, le hicieron marcharse cedido al Levante, equipo con el que la furia (como se le llegó a conocer en tierras valencianas) logró ascender a Segunda.

Hombre del ascenso español y sin sitio en el Valencia, propietario de su ficha, no tuvo más remedio que aceptar una nueva cesión. Esta vez fue el Hércules el equipo que quiso aprovechar su experiencia para intentar subir a Segunda en la 99/00. Como no lo consiguió, Prats terminó por bajar definitivamente el listón y asumir que sus días en el fútbol del más alto nivel estaban tocando su fin. Todavía con contrato en vigor, pasó 2 temporadas (la 00/01 y la 01/02) en el filial valencianista al más puro estilo Mauro Scaloni en el Fabril. En la 02/03 se le vio en el Hospitalet ya bastante deteriorado físicamente, algo que para un tipo de sus inexistentes cualidades balompédicas se notó, y mucho, no dejándole mejor opción que la del retiro, que le llegó en la 03/04 tras militar en el Vinaróz (donde por motivos extradeportivos no pudo debutar) y en el Borriol sin haber cumplido siquiera los treinta.

Lejos de alejarse de los terrenos de juego, pronto comenzó a desempeñarse como entrenador. El equipo juvenil del Castellón en la 04/05 y el Borriol en la 05/06 constituyen las primeras experiencias en el banquillo (es relativo esto) de un Javi Prats que en una historia digna de los traspasos que no fueron a punto estuvo de convertirse en jugador del Espanyol en 1997 cuando el Valencia intentó, sin éxito, hacerse con los servicios de Jordi Lardín utilizando a nuestro hoy homenajeado como moneda de cambio. De cualquier manera, y como a algún valiente se le ocurrirá pensarlo, es indiscutible que fichar por el cuadro perico de poco le hubiera servido como para no recibir este sincero y más que merecido homenaje.

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